Progresivo
30-45 minutos
Según necesidades
Mínima
Un peeling superficial es un tratamiento que utiliza determinados agentes exfoliantes para actuar de forma controlada sobre las capas más externas de la piel y favorecer su renovación.
No existe un único peeling válido para todas las pieles. Seleccionamos el tipo de ácido, la formulación y el protocolo en función del estado de la piel, su tolerancia y aquello que queremos mejorar.
El objetivo es conseguir una renovación progresiva sin recurrir a procedimientos de mayor profundidad cuando no son necesarios.
Durante la aplicación puede aparecer una sensación temporal de calor, picor o escozor.
La intensidad depende del producto utilizado, de la concentración y de la sensibilidad individual.
Estas sensaciones son controladas durante el procedimiento y forman parte de la valoración de la respuesta de la piel.
Después de un peeling superficial la piel puede presentar cierto enrojecimiento, sensibilidad, tirantez o una descamación fina durante los días posteriores.
No todos los peelings producen una descamación visible y la ausencia de descamación no significa que el tratamiento no haya funcionado.
Durante el periodo posterior es especialmente importante seguir la rutina indicada y mantener una fotoprotección rigurosa.
Después de la recuperación inicial puede apreciarse una piel de aspecto más luminoso, suave y uniforme.
Cuando buscamos mejorar alteraciones como pigmentación, textura, tendencia acneica o fotoenvejecimiento, los resultados suelen plantearse de forma progresiva y pueden requerir varias sesiones.